CAPÍTULO 8
—Siwon. —Sentí que se
me helaba la sangre—. ¿Cómo has conseguido mi número? ¿Qué quieres?
—Sólo saber qué es de
tu vida.
Su voz me resultaba
tan familiar... Oírla hizo que los últimos siete meses se evaporasen de golpe,
como si sólo hubieran sido un sueño. Si cerraba los ojos, casi podía creer que
volvía a estar en el apartamento y Siwon no tardaría en regresar del trabajo.
Así que mantuve los
ojos bien abiertos, como si el menor parpadeo pudiera matarme. Clavé la mirada
en la funda color crema del sofá hasta que cada una de sus hebras adquirió una
extraña nitidez.
—Estoy muy bien —dije
entonces—. ¿Y tú?
—No tanto. —Hubo un
largo silencio—. Todavía estoy intentando obligarme a creer que lo nuestro ha
terminado. Te echo de menos.