Capítulo Siete
–Ponte esto
mientras te lavan y te planchan la ropa.
–Jamás conté
con darme un baño de barro. Creía que con unos vaqueros sería suficiente
–contestó Jaejoong avergonzado, mientras aceptaba los vaqueros y la camiseta que
Yunho le ofrecía y se metía en su habitación a cambiarse.
En cuanto se
puso su ropa, se sintió completamente suyo. Era algo patéticamente primario y
absurdo, pero seductor a la vez. Cuando bajó a la cocina, Yunho lo estaba
esperando con dos enormes tazas de café, lo que resultó perfecto porque a Jaejoong
ya se le estaban pasando por la mente peligrosos pensamientos sensuales.